miércoles, 6 de marzo de 2013

Algunas notas de ayer


Desde aquí siempre he contemplado aquel lugar. Había tanto azul sobre mi cabeza… Y me llamaba mucho la atención el singular dibujo en el que acababa ese cielo. Una extraña silueta formada por montañas insinuantes. Y volaba mi imaginación hasta aquel lugar. Siempre soñé traspasar aquellas montañas, escalarlas hasta lo más alto y descubrir qué había de más, al otro lado de ellas. Soñaba y soñaba hasta que empañaba el cristal y mi frente y mis manos imprimían una inocente huella que manchaba la ventana que mi madre limpiaba con tanto empeño. Y es que el tiempo iba pasando, y aquel vaho se iba volviendo inerte. Mi madre, harta de que siempre volviera a ensuciarlo, limpiaba con menos frecuencia, y aquellas marcas que reflejaban mi aliento, mis ideas y mis manos, ya formaban parte de aquel vidrio, al igual, que éste formaba parte de mí. Y como digo, allí me pasaba horas muertas. Observando, pensando, viajando por mi mundo de ilusión. Mi momento de intimidad. La ventana era mi única confidente leal.
Dentro, las cosas eran diferentes. Siempre escuchaba a mis padres gritar y discutir. Sí, gritaban y discutían. Mañana, tarde y noche. Y yo hallaba mi tranquilidad allí sentada, construyendo mi propia realidad, ajena a todo aquello.
Me imaginaba cómo sería mi vida… Una casa grande, uno o dos animales en casa, un trabajo maravilloso y, por supuesto, muy feliz. Y, aunque soñaba también con cosas materiales, no me preocupaba el dinero, de hecho, no entendía muy bien cómo los ricos no se aburrían de tener tanto dinero. Yo sólo quería ser feliz, tener una casa grande al otro lado de aquellas montañas y nunca, nunca jamás, dejaría que mis horas pasaran entre gritos y peleas.
Y con el tiempo crecí y fui dejando eso atrás. Descubrí que cuanto más grande se hace alguien, más pequeños se vuelven aquellos sueños que parecían fácilmente alcanzables. El viento se lleva aquella ilusión que te hacía sonreír y entonces olvidas esa promesa que te hiciste en algún momento, a ti mismo, de ser feliz para siempre. Comienzas a preocuparte por el dinero. Necesitas trabajar, porque necesitas tener dinero. Y, si en algún momento, deseaste tener una casa, ahora necesitas la casa y la necesitas porque te lo dicen los demás. Pero, antes de todo eso, necesitas elegir. Así que hasta los 20, nos pasamos los años eligiendo. Y después de los 20, también. Hay que elegir un camino, una vida, un estilo, un futuro… pero… no puedes elegir lo que realmente quieras... Porque nadie te pregunta ¿qué es lo que quieres? Sino que, simplemente, te exigen que elijas y que lo hagas entre ciertas opciones que alguien, no se sabe quién, ya ha seleccionado para ti. Así que la elección es obligatoria porque te lo exigen.
Entonces, aterrizas de ese vuelo fantástico, que te trae desde la infancia a tu presente, y lo haces bruscamente. Te olvidas de esa inocencia, abandonas esa capacidad de abstracción y tu cabeza se vuelve hueca. Sólo piensas en lo que oyes y en lo que ves y no te paras a pensar si esas elecciones las has hecho por iniciativa propia o por coacción… Pero, entonces, llega un día en el que, de repente, recuperas la conciencia. Hasta ese momento, ni si quiera era tu imagen la que se reflejaba en el espejo, porque simplemente, no estás...
Y en ese instante en el que vuelves a pensar, te sientas de nuevo en aquella ventana, con la cual, ya has perdido la confianza que habías logrado tener, y te preguntas… ¿Es esto lo que yo realmente quiero? Y la respuesta la hayas mirando de nuevo tras ese cristal…

lunes, 7 de enero de 2013

Conversaciones con el café...

"Incluso cuando tienes las ideas claras, pasas por momentos de flaqueza en los que alguien puede colarse y causar estragos en tu mente. Te ciegas, te aturdes. No actúas con claridad, y lo sabes. Lo peor es que lo sabes y no puedes hacer nada. Te quedas en estado de shock permanente durante días, semanas e, incluso, meses. Y tan sólo eres capaz de castigarte mediante insultos. Te levantas por las mañanas pensando en lo imbécil que eres, deseando que el tiempo pase, que todo acabe, necesitas recuperar tu control. Volver a ser tú mismo..."

¿Volver a ser uno mismo? ¡Qué chorrada!
Y sí. Parece una chorrada. Pero llevas bastante tiempo sin dejar de hacer el inútil... Y todo eso te pasa, hasta que un día, de repente, vuelves a pensar...

Y piensas.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Es corrupto el silencio...


De responder a la ilegalidad del tiempo mirando hacia la contraposición de la evidencia. De por qué te he escrito, a pesar de saber la respuesta, es, simplemente, porque me apetecía hacerlo. Tan simple, como querer seguir engañándome, intentando rascar, buscar, escavar en las cenizas de un campo de flores que marchitaron, que se esfumaron, o posiblemente, quizás nos las fumamos... No te escucho, no te siento, ya no trazo el camino de tus besos, he perdido la trayectoria de tu mirada y me encuentro perdida en la antesala de la incertidumbre o en la de no querer saber más... Ya ni si quiera noto el roce de tu piel, no hablo de ti mientras duermo. Ahora solo callo y trago. Trago mis sentimientos y espero, como tú, quizás, a que la canción acabe de sonar con el tiempo. Es corrupto el silencio. Ya ha acabo el sueño, quítate la venda.

martes, 17 de abril de 2012

Luz entre tinieblas...


Buscaba en el horizonte el acierto entre lo concreto y lo eterno, y no veía si no, vagas respuestas a los interrogantes abiertos, que tropezaban con la verdad, que perdían el aliento.
E insistía el azul. Luchaba por estar entre tanta textura gris y mojada. Luchaba desde lo incierto, ocupando posiciones tan desconocidas, como certeras.
Es importante conocer el verbo y el nombre en la desdicha, es lo único cierto. Desde la dispersión del estallido de los sentidos, encontrar el orden de las cosas, es la mejor de todas las conquistas. Lo único que nos hace no dar la batalla por perdida.
Y de lamentos a parte, las penas, van quedando lejos; aunque, las lágrimas, sigan mojando por dentro.

martes, 13 de marzo de 2012

Ruleta Rusa

Escúpeme palabras sin sentido, grítame, cállame, vuélveme loca, sácame de aquí. Arrástrame, sedúceme, tiéntame. Pero solo un poco, que yo acudo. Vuela conmigo, no dejes de hablarme. Cántame canciones que no existan, cuéntame historias que sólo tú sepas, sorpréndeme otra vez. Insúltame, llámame tonta. Pégame, maltrátame, tírame al suelo y písame...
Pídeme perdón, y empecemos el juego desde cero...


sábado, 11 de febrero de 2012

En el Cabo...


No es verano ni en la sombra ni en la luz que cae sobre el faro.
No es verano en el Cabo,
pero yo me anclo al azul eterno y me pego y vuelo con el viento.

Hace frío en el Cabo,
el agua me lo cuenta en su trayecto.
No es verano en el Cabo,
pero me mojo sin quererlo...
Reto un pulso al sol para que se apague,
pero no soy tan fuerte,
pues hay vida en el Cabo,
aunque todo esté quieto.

El viento y el mar llaman a las montañas,
pero hoy no quieren trepar mis ganas,
hoy es invierno en mi sombra.

Y no es verano en el cabo,
pero sigo sin darme cuenta,
mi espalda está ardiendo y una gaviota se ha llevado un trozo de pan.

Huele a salitre en el Cabo
y la luz se desabrocha en el horizonte...
Es que estoy fuera del tiempo. No sé ni dónde ando.
Estoy perdida en el Cabo...

jueves, 2 de febrero de 2012

Extraños recuerdos...


Y mirarte a los ojos para sentir en un segundo cómo se me derrite el alma y cómo mi corazón estalla y se estampa contra el suelo...
Sentirte dentro, tan dentro, es como sentir que vivo por dos, que vivo en tu cuerpo, que respiro de tu boca, que miro gracias al brillo de tus ojos, que me haces feliz porque me lo contagia tu sonrisa.
Y sentirte tan dentro, hace que ya no sienta, que nada más me importe, que no haya nada más dentro de mí, ni tampoco alrededor. Y sentirte tan dentro, es sentirme más lejos, porque todo lo que tengo para dar se lo estoy dando al viento, se lo lleva él a pesar del esfuerzo.
Porque cada vez me cuesta más desalojar lo que tengo, cada día a este corazón mio le cuesta más aceptar que se queda solo, que ya no es útil. Nervios de acero, paciencia de plomo, corazón que aguanta y calla, cabeza que controla y retiene impulsos.
No busques sentido a esto porque no lo tiene, nunca lo tuvo y tampoco logrará tenerlo. Porque el mundo no está hecho para milagros y cosas imposibles...